Amanecía, y como presentimiento de miedo aquel hombre de mirada fría y aspecto de crueldad. En su rostro se formaba una angustia extrema de terror. Levanto ala mujer entre brazos y despego buscando alguna morada lejos de los rayos del sol, lejos del nuevo día, lejos de la vida normal. Apenas asomaba el relampagueante sol su primer destello de luz el hombre entra a una mansión deteriorada y de color blanco con pilares enormes y jardines secos. Apresurado busco la habitación más oscura y tapo ala mujer con una gruesa cobija desgastada y polvorienta.
.-Descansa, guarda fuerzas que la noche es nuestro día.- Dijo mientras acariciaba el bulto encogido sobre el suelo de mármol.
El día había pasado y la tarde era color naranja con toques violeta. Al abrir los ojos el miro como la mujer observaba desde la ventana los rastros del día, que al parecer había sido de lo mas fresco. El viento pegaba en la ventana haciendo sonar los marcos de madera. Ella dio medio giro y lo miro detalladamente.
.-Cual es su nombre amo?
.-No soy tu amo soy tu creador, tu maestro tu amigo y si gustas tu amante. Si fuera tu amo serias mi esclava.
.-Acaso no lo soy? Estoy ligada a ti por tu sangre conoces, mis pensamientos, mi vida anterior a esta. Y sobre todo sabes de mi sufrimiento, puedes ordenar sobre mis acciones y destruirme si así lo deseas. Pero agradezco por esta nueva oportunidad de vida.
Había olvidado decir como era la mujer, de hecho ahora parecía toda una dama la sangre de aquel hombre había rejuvenecido el rostro de ella dando un tono mas juvenil y fresco. Sus labios color carmín y sus mejillas un poco rojizas, mientras que su pelo se había ondulado y en sus ojos una luz se podía apreciar aunque la oscuridad los tapara. Sus facciones se habían hecho mas finas. Desbordaba belleza, una belleza hipnotizadora. Algo tentador, místico con un toque de terror.